Tanto en las sesiones individuales como en las de grupo, yo siempre dejo claro que conservaré en secreto los asuntos de que se hable. Creo que a quien tiene que satisfacer la lectura es al consultante, y depende de el decidir cómo y cuándo hablar con alguien de la información y la perspectiva que haya obtenido de la lectura. Una vez se han resuelto los temas de la intimidad y la confidencialidad, el clima para la lectura suele ser más relajado.
A nivel práctico, grabar la sesión puede contribuir en gran medida a mejorar la lectura. Si el consultante está ocupado tomando notas, no podrá participar plenamente en el proceso; si se graba una cinta, más tarde podrá revisarla, transcribirla y/o escucharla con otras personas.
Una vez cómodamente instalados en el lugar destinado a la lectura, puedes hablar con el consultante sobre el tarot durante unos minutos. Desmitifícalo en lo posible para que no espere que el cielo se le caiga encima al final de la consulta. También recalca que no vas a decirle qué debe hacer; el consultante no te está dando poder sobre el, sino que le estás ayudando a comprender sus propios valores para que pueda tomar las mejores decisiones en la vida. Es él siempre quien decide, quien tiene el poder sobre su vida.
Luego, háblale de la importancia del diálogo durante la lectura. Explícale que necesitas que colabore tanto como sea posible. Él no iría a ver a un médico y le diría: «Doctor, adivine dónde me duele», sino que le daría algunas claves e informaciones para que el médico pudiera actuar adecuadamente. De la misma forma, cuanta más información te dé el consultante, más útil será la lectura. Explícale que te gustaría que participara y que se sintiera cómodo. Dile que quieres que te responda a lo que le dices. Deseas saber cómo reacciona ante tus comentarios.
Cuando os sintáis cómodos y hayáis establecido una comunicación fluida, comienza a hacerle preguntas. Dedícate a averiguar lo que quiere investigar durante la lectura. Habla del tema tanto como sea posible. Intenta ahondar en los detalles para llegar al núcleo de la cuestión. Averigua qué es lo que más le preocupa. Si no sabe de qué quiere hablar, una simple tirada de dos o tres cartas puede ayudarle a aclararse al respecto. Podrías preguntar: «¿Cuáles son los ternas clave que podemos estudiar hoy?» y hacer que saque una carta de la baraja al azar. Esto te proporcionará un punto de partida para comenzar a hablar. A lo mejor el consultante sólo quiere una lectura general que abarque «mi vida y a dónde voy».
En cualquier caso, una vez sepas lo que la persona quiere investigar, puedes escoger el modelo de disposición de las cartas adecuado para ello. Podrías decidirte por uno que ya esté diseñado, tuyo o de otra persona (en el capítulo 9 doy a
lgunos ejemplos de modelos de disposición de las cartas), o diseñar uno especialmente para la situación (en el capítulo 7 he explicado cómo hacerlo).
Después de haber diseñado o escogido el modelo de disposición de las cartas, dibújalo en un papel, numera las posiciones y revísalo con el consultante. Así él podrá garantizarte que realmente abarca lo que quiere investigar. Haz los ajustes necesarios hasta que ambos os sintáis cómodos con 61. Esto es muy importante, porque aclarar la cuestión y definir vuestras expectativas ayuda a establecer el punto de partida de la lectura. Al decidir el modelo de disposición de las cartas se reafirma el acuerdo existente entre el consultante y tú, así como lo que se va a investigar durante la lectura. Como ya se ha decidido tratar un tema determinado, tu yo interior y el Universo ya saben qué es lo que quieres investigar.
Entonces llega el momento de barajar y cortar las cartas. El objetivo es mezclarlas de modo que salgan en el orden adecuado. El inconsciente del consultante las mezclará de tal modo, que las cartas que interesan aparecerán en el lugar apropiado. Puede barajar las cartas cogiéndolas con las manos, cortándolas o mezclándolas sobre la mesa. Suele hacerse con las cartas boca abajo. Cuando hago una lectura, primero suelo mezclar las cartas yo misma y luego se las doy al consultante para que lo haga él. Otros lectores prefieren mezclarlas solamente ellos mismos o que las mezcle sólo el consultante.
Cuando se han barajado las cartas hasta que se considera que ya es suficiente, se disponen según el modelo elegido. Yo suelo colocar la primera carta del mazo en la posición 1, la segunda en la 2 y así sucesivamente. Sin embargo, también pueden sacarse las cartas al azar o comenzar por las últimas del mazo. Sólo tienes que fijar un sistema en cada lectura. Numerarás las posiciones del modelo según lo que hayas decidido. Así, independientemente del lugar de dónde saques las cartas, coloca la primera en la posición 1, la segunda en la 2, etcétera.
La mayoría de mis estudiantes me preguntan cómo han de coger las cartas de la baraja. Quieren saber si deben sacarlas hacia un lado o por encima del mazo. Yo creo que cada cual encuentra una forma de sacarlas con la que se siente cómodo, y que esa forma incluso puede variar si uno intuye que así lo requiere el momento. Sigue tu propio juicio.
Ahora ya tienes las cartas dispuestas. Algunas de ellas serán de los Arcanos Mayores; otras, de los Arcanos Menores. Dentro de los Arcanos Menores, pueden estar representados varios palos o sólo uno. Algunas cartas estarán en posición normal y otras en posición invertida, pero todas estarán dispuestas de acuerdo con el modelo elegido. Una vez dispuestas las cartas, estás preparado para hacer la lectura.
Los siguientes pasos son los que suelo seguir en mis lecturas de tarot. No los sigo todos siempre, pero sí la mayoría de las veces. Encontrarás el modo de adaptarlos a tu estilo, y con el tiempo, descubrirás tu propia forma de leer las cartas.
El proceso de lectura
La lectura puede dividirse en tres partes: trabajo preliminar, análisis y síntesis. Primero echarás un vistazo a las cartas dispuestas sobre la mesa y te concentrarás en ellas. Puedes o no compartir el trabajo preliminar con el consultante. Luego, analizarás cada carta según su posición, y por último, las unirás para que formen una síntesis.
Trabajo preliminar
Esta fase de la lectura puede resultar muy rápida y es tu forma de echar un vistazo al cuadro entero para concentrarte en él. Si lo deseas, puedes compartir tus observaciones con el consultante o limitarte a tomar notas mentales que ya expondrás más adelante, en el momento adecuado.
Comienza el examen general observando la proporción de cartas que hay en posición normal y en posición invertida. Si hay más en posición normal, eso quiere decir que la lectura se centra en acontecimientos que están pasando en el mundo «real» y objetivo. Si hay más en posición invertida, significa que la lectura se centra en procesos psicológicos, conocimientos inconscientes y temas más confusos o muy personales. Si la proporción es equilibrada, significa que algunos temas son subjetivos o privados, y otros objetivos o públicos.
Observa la proporción de Arcanos Mayores y Arcanos Menores. Esto te dirá si la lectura trata de conceptos universales (Arcanos Mayores) o de procesos generales de la vida (Arcanos Menores). La proporción entre Arcanos Mayores y Arcanos Menores también te da la medida de la importancia de la lectura. Una lectura llena de Arcanos Mayores seguramente tendrá un impacto más profundo en la vida del consultante. La abundancia de Arcanos Mayores indica que el consultante está aprendiendo muchas lecciones intensas de la vida, mientras que la abundancia de Arcanos Menores muestra que está más sumido en la asimilación y puesta en práctica de lo que ya ha aprendido.
Observa la proporción de cartas de los distintos palos. Esto te señala el proceso vital que constituye el centro de la lectura. Quizás el tema general se centre en una lucha de identidad (Varas) o una preocupación por la seguridad (Pentáculos). Además, observa si un número determinado (como el Dos, por ejemplo) se repite.
Ello te dirá que el consultante está trabajando con los conceptos representados por ese número en los distintos ámbitos de su vida.
Observa todas las cartas que han salido en la lectura. ¿Hay alguna que parece constituir el punto focal de todo el asunto, como una sola carta perteneciente a los Arcanos Mayores en el centro del esquema desplegado?
Ahora ya tienes una idea general de la lectura. A partir de aquí, puedes pasar a un análisis más detallado de las cartas.