Las disposiciones de la persona
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La disposición de cada individuo dependerá en ocasiones de lo que se conoce como
estado de ánimo. En ocasiones el estado de ánimo puede variar y encontrarse en extremos opuestos del péndulo.
Es decir, el
individuo puede moverse desde la
exaltación y el
entusiasmo, hasta la
insatisfacción e
inhibición total. Así, tenemos al sujeto que en el primer caso tiene disposición para realizar los servicios más complicados y dificiles, y en el segundo caso, al sujeto que afirma que no está en disposición de poder realizar nada.
Lo importante ante estas dos disposiciones completamente contrarias es conocer sus
causas. Indudablemente, son las causas de la postura negativa las que se convierten en más importantes a la hora de conocerse, ya que son las que distorsionan el estado de ánimo del individuo. Asi, esta disposición negativa puede originarse de dos formas:
Por aspectos externos al individuo:
Sucesos que provocan una reacción en sus sentimientos. Pueden ser de tipo
sentimental,
familiar,
económico,
ambiental, etc. En cualquier caso, tienen suficiente fuerza para minar el estado de ánimo y crear una disposición negativa ante cualquier proyecto que se presente, ya que el sujeto no se ve compartiendo el futuro de ese proyecto con la persona amada, con su familia, en un lugar deseado o con sus necesidades cubiertas.
Por aspectos internos del individuo:
Algo surge del interior de la persona que condiciona su
disposición anímica e impregna la vida del sujeto, restándole vitalidad. Puede tratarse de un sentimiento
religioso o filosófico, de una pérdida de valores y un nuevo sentido de la vida, o algún suceso que ha trastocado el equilibrio ético y moral y, finalmente, una afección o enfermedad que mina la salud y, por lo tanto, la esperanza de futuro.
Los
ocultistas del siglo XIX,
Eliphas levi y
Papus, continuaron las ideas de
Gébelin y dieron una traducción
adivinatoria y
teosófica del
Tarot.
Establecieron un lazo entre los veintidós
arcanos mayores y las
veintidós letras del alfabeto hebreo, y aplicaron al Tarot las especulaciones de la
tradición judía de la
cábala.
Las 78 láminas o
Arcanos del Tarot se subdividen en 3 grupos:
-El primer grupo está formado por cuarenta cartas denominadas "Los
Arcanos Menores".
-El segundo está compuesto de dieciséis láminas llamadas "
Cartas de la Corte".
-El tercero por veintidós ilustraciones conocidas como "
Los Arcanos Mayores".
A todo este conjunto se le denomina "Los 22 Arcanos mayores y los 56 Arcanos menores".
Cada uno de los Arcanos mayores es la
representación de un personaje o una escena simbólica. En la parte superior de la lámina, un cuadro contiene el número ordinal de la carta, y en la parte inferior, un cuadro idéntico lleva el nombre del Arcano.
Los 56 Arcanos menores se dividen en
cuatro grupos de 14 cartas. Estas cuatro series son: los
Bastos, las
Copas, las
Espadas y los
Oros. Cada serie se compone de
cuatro personajes: el
Rey, la
Reina, el
Caballero y el
paje o
Sota; y de diez cartas numeradas desde el as al diez.
Como anécdota, se debe realizar una puntualización sobre la
baraja del Tarot:
a) La lámina trece, denominada la Muerte, no tiene ni cuadro inferior ni denominación escrita.
b) La lámina del Loco no posee número; no obstante, el cuadro superior indica su número ordinal. Algunos ocultistas le denominan como el Arcano XXII, y otros el Arcano 0.
Se recomienda realizar la lectura de las cartas en relación unas con otras, y no aisladamente. En la
lectura del Tarot nada debe considerarse algo "fijo". Una carta que en determinados temas nos dice una cosa, en otros temas y otras circunstancias nos dirá otra cosa.