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Oros:
As al derecho: gozo, dinero, éxito, buenas noticias; al revés: gozo de corta duración.
Rey al derecho: hombre leal, servicial; al revés: hombre de buena voluntad, pero con contrariedades.
Reina al derecho: mujer honrada, amorosa, experta y susceptible; al revés: mujer celosa.
Caballo al derecho: enamorado, galanteador; al revés: embustero.
Sota al derecho: fortuna, éxito, honores; al revés: debilidad.
Nueve al derecho: dinero imprevisto, triunfo amoroso; al revés: presente de poca importancia.
Ocho al derecho: solución ventajosa, éxito; al revés: dificultad en las empresas, joven que se deja seducir.
Siete al derecho: amores contrariados, cobro de una cuenta olvidada; al revés: pequeño débito cubierto.
Copas:
As al derecho: carta amorosa, noticia satisfactoria; -al revés: visita de un amigo.
Rey al derecho: hombre rubio, franco, leal, amigo fiel; al revés: hombre avaro, obstáculo imprevisto.
Reina al derecho: mujer amorosa, apacible; al revés: mujer que opone obstáculos a un enlace matrimonial.
Caballo al derecho: militar o joven alegre y simpático, vividor; al revés: militar o joven celoso, rechazado.
Sota al derecho: gozo, triunfo, sorpresa; al revés: ligera inquietud.
Nueve al derecho: éxito, satisfacción; al revés: temor pasajero.
Ocho al derecho: triunfo en amor; al revés: indiferencia.
Siete al derecho: matrimonio, paz en el corazón; al revés: angustias.
Espadas:
As al derecho: carta o noticia próxima; al revés: noticia desagradable.
Rey al derecho: militar o campesino peligroso; al revés: peligro inminente, querella con un amigo.
Reina al derecho: campesina maldiciente; al revés: daños producidos por calumnia.
Caballo al derecho: noticias tergiversadas por un mal servidor o un militar de mala conducta; al revés: malas noticias.
Sota al derecho: viaje; al revés: mal viaje.
Nueve al derecho: retraso, contrariedad; al revés: disturbios amorosos o de familia.
Ocho al derecho: protección, éxito en amores; al revés: intento inútil.
Siete al derecho: buenas noticias, en ocasiones, engaño; al revés: habladurías.
Bastos:
As al derecho: triunfo, placer; al revés: tristeza, malas noticias.
Rey al derecho: hombre perverso o magistrado venal; al revés: impotencia del malvado, proceso perdido.
Reina al derecho: viuda o mujer abandonada; al revés: mujer peligrosa y equívoca que desea volverse a casar.
Caballo al derecho: joven de mala conducta, con peligro de pérdida de libertad; al revés: joven que medita una traición.
Sota al derecho: empresa fracasada, prisión, desgracia; al revés: prisión pasajera o de poca duración.
Nueve al derecho: retraso, obstáculo, muerte; al revés: pérdida de un pariente.
Ocho al derecho: enfermedad próxima. malas noticias: al revés: matrimonio fracasado.
Siete al derecho: penas; al revés: intriga sin importancia.
Además, las figuras de los oros y las copas se refieren a personas rubias y las de las espadas y bastos a personas morenas.
Antes de empezar a echar las cartas se numeran; después se barajan y se cortan por tres veces, sacando primero la figura que mejor concuerde con la persona consultante, que será, para un caballero de edad, el rey de
oros o de
bastos, según su posición; para un joven, el caballo de idénticos
palos; para un muchacho, la sota; para un militar, el rey, el caballo o la sota de
espadas, según su graduación, y para una mujer, la reina o la sota de oros o
copas, según cual sea su condición en sociedad.
A continuación se echan sobre la mesa las cinco primeras cartas, interpretándolas y sumando los números que den las cinco cartas descubiertas, por ejemplo: 11 - 7 - 4, 3 - 18, que deben sumarse 1 + 1 + 7 + 4 + 3 + 1+8 = 25 = 2+5 = 7,lo que indica que lo que resulte de las cinco cartas le ocurrirá dentro de los siete primeros meses; se descubren acto seguido otras siete cartas, procediendo de idéntico modo; después tres y por fin la última, formando con todas una figura que se interpretará después en conjunto coordinando las cartas descubiertas por razón de preponderancia y afinidad con el consultante.
En la suma de los números que arrojen las 16 cartas descubiertas ha de leerse la longevidad que alcanzará el consultante.